‘No iba a salir y me lié’, Chimo Bayo y Emma Zafón

¿Un libro de Chimo Bayo?, se pregunta uno cuando recibe la noticia de que el DJ más emblemático de la Ruta del Bakalao se ha metido a escribir. Pues sí, coincidiendo con el 25º aniversario del mítico tema Así me gusta a mí, el disc-jockey valenciano y la escritora y periodista castellonense Emma Zafón se dispusieron a plasmar sobre el papel los recuerdos y sensaciones de la época en que Valencia era el centro de la movida española. Y el resultado es una novela de título más que reconocible: ‘No iba a salir y me lié’.

no-iba-a-salirNo iba a salir y me lié (Roca Editorial) tiene el estilo de todo best-seller que se precie: narrador en tercera persona, personajes con los que uno se puede identificar, un ritmo que engancha… Pero el estilo quizá sea lo de menos. Lo de más es el homenaje a la Ruta del Bakalao y los impagables documentos en forma de referencias a lugares, temas y anécdotas de aquella época.

El libro también tiene un importante componente de nostalgia, como esas sesiones remember que ocupan periódicamente los carteles de las discotecas de techno que aún perviven en la geografía española. Una nostalgia personificada en los dos protagonistas, Toni y Paco, dos ex ruteros venidos a menos –sobre todo el primero- veintitantos años después de que la Ruta cayera en desgracia. Las peripecias de uno y otro, empeñados en resucitar la movida valenciana, hilan recuerdo tras recuerdo, difuminados por el velo narcótico de las múltiples drogas que consumieron en aquellos tiempos, con un leit motiv constante: la música ya no es lo que era, Valencia ya no es lo que era, la vida ya no es lo que era.

Un viaje continuo entre pasado y presente en el que también participa el DJ icónico de aquella época, Lightman, un trasunto del autor. Y en el que la simpatía hacia los protagonistas alterna continuamente con la crítica despiadada a los efectos que tanta droga y tanta juerga tuvieron sobre una generación de ruteros valencianos, y no sólo valencianos.

Hay también, como corresponde a estos tiempos de crisis socioeconómica, espacio para la denuncia política, brillante unas veces, demagoga otras. Aunque la crítica en este punto alcanza su punto más sincero, y más inspirado, en los dardos lanzados contra aquellos –siempre la triple P: periodistas, políticos, policías- que demonizaron la Ruta Destroy y contribuyeron a su final.

Con un estilo directo y a veces descarnado, ‘No iba a salir y me lié’ nos mete de lleno en el ambiente de las naves industriales reconvertidas en discotecas y los aparcamientos llenos de coches con los bafles atronando. No hay concesiones ni censuras; se cuenta lo que pasaba y cómo pasaba a finales de los ochenta y principios de los noventa en las discos de la Ruta. Y ese es el gran valor de esta novela: cualquiera, bakala o no, que haya despotricado contra el DJ porque a su juicio pinchaba sin criterio, que haya comido techo tras una noche de excesos o que haya dejado tirados a sus amigos y a la chica de los sueños de ese momento para ponerse a bailar como un loco se sentirá reconocido en sus 250 páginas. Y los que nunca lo hayan hecho podrán hacerse una idea, precisa a la par que divertida, de en qué consistió la cultura del bakalao y cómo eran los tiempos en que la movida valenciana marcaba el ritmo de todo el país.

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