RECUERDOS Y ESPERANZAS

RECUERDOS Y ESPERANZAS

Recuerdos, imágenes efímeras en mi mente que bombardean mis sueños como las gotas de lluvia golpeando el asfalto en un día de tormenta. Momentos de felicidad, de deseos e ilusiones que parecen haberse perdido en algún punto de este trayecto que lentamente se acerca a su final. Me zambullo en el agua, esta fría, la sangre circula más lenta, el corazón late más lento y mi vida avanza deprisa en busca de su final.

Mientras esos recuerdos siguen sobrevolando mi cabeza, pues hubo un día en el que encontraba trabajo, la gente era feliz, los políticos honrados y el amor era fácil. Pero aquello solo fue un sueño ¿O alguna vez la vida fue así? Ya no lo recuerdo, realidad y fantasía se confunden en un pasado lejos de este presente pero muy cerca del futuro.

La crisis toca a su fin, o eso dicen para que no perdamos la esperanza ¿Acaso los bancos y el dinero pueden comprar nuestros sueños? Y si es así ¿Cuánto cuesta la felicidad? El alcohol entumece mis músculos y mi cabeza se sumerge en la bañera. El frío me envuelve, la vida me suelta y la muerte comienza a abrazarme con su alargado manto.

¿Podemos? Sí lo intentamos buscando nuestros intereses jamás lo conseguiremos, pero es el fin de toda vida humana, es un instinto animal y natural al fin y al cabo, luchar por nuestro intereses, por nuestro propio bienestar. Me falta el aire, mis pulmones se van llenando de agua que poco a poco sustituye al oxígeno, pero de pronto soy consciente, de que este final solo supondrá una cosa, un parado menos para la alargada lista.

Saco la cabeza, mi boca expulsa el agua como quién expulsa todo el pesimismo de su interior. Me levanto con mi ropa empapada y me miro al espejo, es una mirada distinta, la de un hombre que ve las cosas de otro modo, una visión de lucha, de no rendirse cuando todo parece perdido, de avanzar cuando solo tropezamos. Por ello me decido a luchar y a no rendirme manteniendo esa esperanza.

Pero ya es tarde, miro a la derecha y veo mi cuerpo flotando. Una decisión tomada tarde, un momento de debilidad que hace que estas esperanzas sean una vez más truncadas. Y de nuevo vuelven a mí, recuerdos, momentos de felicidad y una vida que poco a poco se desvanece conmigo mientras espero que otros no se rindan.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.