Salamanca, una escapada para el final de verano

Se acerca el fin del verano, los días de vacaciones se están agotando y nos enfrentamos a la depre posvacacional. Pero si todavía os quedan unos cuantos días libres, Salamanca es una buena opción para aprovecharlos y hacer una escapada de tres o cuatro días y quitaros así el mono de viajes. A no ser que prefiráis las discotecas a los monumentos, en cuyo caso es mejor posponer la visita hasta el comienzo del curso universitario.

Qué ver

Si Salamanca es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, será por algo. Con una historia que se remonta antes de la dominación romana, Salamanca es un reflejo de las numerosas etapas de la historia y el arte en España.

Posiblemente, su punto más emblemático sea la Plaza Mayor, un modelo de las plazas monumentales porticadas típicas de Castilla. Diseñada por Churriguera y construida en el siglo XVIII, en su estilo barroco destaca la decoración de placas recortadas. Sobre los pórticos formados por arcos de medio punto se levantan las viviendas de tres pisos con balcones de hierro.

salamanca-verTambién es de destacar la Universidad. Es la más antigua de España y una de las más antiguas de Europa, fundada en 1243. La fachada es un icono del estilo plateresco español, con innumerables detalles, entre los que tienen fama propia las calaveras y la rana. En su interior destcan la capilla y la escalera.

Cerca de la Universidad, encontramos la Casa de las Conchas. Se trata del edifico civil más representativo de la época de los Reyes Católicos, con influencias góticas, moriscas e italianas. Su nombre procede de las numerosas conchas, símbolo de la Orden de santiago, que decoran la fachada.

Como muestra de la importancia que la religión católica tuvo en Salamanca, la ciudad cuenta con dos catedrales. La Vieja, de estilo románico, data del siglo XII y en ella podéis admirar el retablo del altar mayor y la Torre del Gallo. A su espalda se alza la Catedral Nueva, construida entre los siglos XVI y XVIII, es una muestra del gótico tardío, con una fachada principal profusamente decorada.

El Puente Romano es uno de los monumentos más antiguos de Salamanca. Formaba parte de la Vía de la Plata, que unía Mérida con Astorga. Junto al puente se halla una estatua de un verraco ibérico, de origen celta.

Y para los más románticos, podemos concluir la visita a Salamanca en el Huerto de Calixto y Melibea, que hace referencia a los famosos amantes, protagonistas de La Celestina.

Qué hacer

Además de ver monumentos, otra opción es deambular por las calles de Salamanca, de día o de noche. Hay numerosos edificios que, si bien no vienen en las guías, sí tienen un indudable atractivo. El ambiente en torno a la Plaza Mayor, con ferias y conciertos en determinadas épocas del año, también es digno de disfrutar.

Si váis con tiempo y queréis conocer también la provincia, hay varias excursiones interesantes. Siguiendo la antigua Ruta de la Plata hacia el Sur y pasando por Alba de Tormes, llegamos a la Sierra de Béjar, donde hay hermosos paisajes y buenas muestras de la arquitectura popular salmantina.

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También hacia el sur, encontramos la Sierra de Francia, el valle de las Batuecas y la población de La Alberca, el primer pueblo de España que fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Y por último, una tercera excursión sería hacia la monumental Ciudad Rodrigo y la Sierra de Gata, al suroeste de la provincia, cerca de Cáceres y Portugal.

Qué comer

Para comer, hay buenos restaurantes en la calle Libreros, junto a la Universidad. Como La Luna, con comida castellana y buen servicio por 10-11 euros en fin de semana. El aperitivo lo podeis tomar en uno de los bares de la calle Traviesa, donde sirven una tortilla de patata rellena de jamon y queso que resucita a un muerto.

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Los restaurantes del principio de la calle Zamora, aunque numerosos, son menos recomendables. La comida es de peor calidad y comer en la terraza supone pagar 2 euros más por persona. El Erasmus Home (en la calle Jesus) tiene el encanto del ambiente internacional, aunque a cambio de pagar 13 euros por una pìzza normalita y 4 por una cerveza.

Para el tapeo, mola ir a la calle Van Dyck, aunque está un poco alejada del centro. Y para cenar de tapas, la mejor opción es el Cervantes, situado en un primer piso de la Plaza Mayor.

Por dónde salir

Como ya hemos dicho, Salamanca es una ciudad universitaria, con todo lo que de juerga y cachondeo supone. La marcha nocturna se divide en dos zonas: la Gran Vía y la Cuesta del Carmen.

Junto a la Gran Via, tenemos el Submarino (calle San Justo). La decoracion es superchula, hay ofertas de tercios de Carlsberg hasta las 12 y ponen musicote, desde Boikot hasta Daft Punk, ambos inclusive. Cierra a las 3,30 más o menos.

Si os gustan los superheroes, id al Barvel, en los soportales de la Gran Vía. La decoracion es un homenaje al cómic, con chupitos con nombres de personajes. El ambiente varía segun el día, puede estar lleno de niñatos o de puretas, o una mezcla de ambas cosas. Al lado del Barvel está el Café Moderno, más tranquilo pero también está chulo.

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Cerca de los anteriores, en la plaza de San Justo, tenemos el Charrock. En este pinchan rock urbano y punk kalimotxero, con minis de ron a 7,5 euros. Y para terminar, el Potemkim (calle Consuelo, cerca del Charrock). Es un discotecon. Mogollón de peña, cierra a las 6,30 y pinchan a The Clash, Asian Dub Foundation, Iggy Pop o Prodigy.

Si el ambiente alternativo os da urticaria, entonces vuestra zona es la zona de la Cuesta del Carmen, donde estan el Gatsby, el Zhivago, el Music Factory y el archiconocido Camelot. Son garitos pijos pero petadisimos, con música que oscila entre el reggaeton y el pachangueo y, atención chicas, sobre todo en el Camelot el público es masculino al 75%.

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