VIVIENTE

viviente dibujo

Las calles están desiertas, la noche susurra por las esquinas y la luna dibuja mi sombra sobre el asfalto y camino. Camino por un mundo en que ya no es ni un boceto de lo que era, algunos coches arden y la basura se pudre en las aceras dejando escapar olores que ya son habituales en este nuevo planeta. Camino sin rumbo, en busca de comida para sobrevivir, pues la supervivencia es ahora el plato de cada día y solo unos pocos se han librado del virus.

De pronto a lo lejos oigo gritos, alguien me ha visto, pide ayuda. Camino rumbo al superviviente en medio de la oscuridad, sigo su voz, y de pronto lo veo. Camino hacia el coche que tiene atrapada su pierna y entonces vuelve a gritar. Camino a sus gritos que ya no son de ayuda, son de terror, me pide que me aleje y de pronto una piedra sale de su mano y me rompe la rodilla.

Me arrastro por el suelo, está sucio pero no me importa, los gritos se elevan y su cara refleja la desesperación de alguien que sabe que le queda poco. Me arrastro y ya toco con mis dedos su brazo, el cual se agita y llega romperme un dedo. Me arrastro para finalmente lograr mi objetivo, llegar su altura, a mi comida.

Como su carne, me alimento por primera vez en mucho tiempo, su sangre entra por mi garganta a la vez que se derrama por mi barbilla. Como su carne y al rato otros como yo aparecen e intentan reclamar su parte, peleo por una pieza y me llevo un brazo. Me alejo por la calle arrastrando mi pierna rota, y mientras la noche me envuelve, camino, me arrastro y como su carne.

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