Bélgica, un destino de cuento para estas Navidades

Las fiestas navideñas son un periodo de compras y cenas en familia para la mayoría. Pero si preferís planes alternativos o vuestras vacaciones os permiten una escapada, podéis aprovechar la Navidad para visitar un destino cercano pero no tan conocido como se merece. Hablamos de Bélgica. Un país pequeño, con ciudades que se pueden ver en un par de días, ideal para una escapada en plan tranquilo. Más allá de la capital Bruselas, Bélgica cuenta con ciudades tan atractivas como Brujas, Gante, Lieja, Lovaina o Amberes. Nuestra escapada incluye las dos primeras.

Bruselas

Empezamos por la capital. Bruselas se halla en el centro del país, entre las regiones de Flandes (al norte) y Valonia (al sur). Es una ciudad muy cuidada, de ambiente algo frío, tanto por el clima como por el carácter de sus habitantes, pero que ofrece una interesante mezcla de nacionalidades por su carácter de capital europea. No es la ciudad más divertida del mundo, sino más bien un destino para ir en plan tranquilo y saborear la belleza de sus monumentos.

El corazón de la ciudad es la Grand Place, antigua plaza del mercado y hoy sede de chocolaterías y restaurantes. Su enorme perímetro está rodeado por las casas de los Gremios, el Ayuntamiento y la Casa del Rey. El Ayuntamiento es el edificio que mejor conserva el estilo medieval de la plaza. Además de los numerosos turistas, la Grand Place acoge frecuentes acontecimientos festivos y culturales. A la espalda de la Grand Place encontramos el Manneken Pis, la estatua más famosa de Bruselas, que representa a un niño orinando.

Otro punto imprescindible de la visita a Bruselas es el espectacular Palacio Real. Un enorme edificio construido en el siglo XIX que acoge los actos oficiales del rey de los Belgas. Junto a él se encuentra el Parque Real, que también se puede visitar. Para completar vuestro recorrido por el centro, podéis contemplar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, un edificio gótico del siglo XIII dedicado a los dos patrones de la ciudad.

Bruselas fue también una de las ciudades señeras de las vanguardias arquitectónicas de principios del siglo pasado. Existen diversas rutas que recorren los edificios más representativos del Art Nouveau, como la Casa Autrique, la Residencia Hankar o el Museo Horta; así como residencias que conservan elementos arquitectónicos, tapices, muebles y vidrieras del estilo Art Déco.

Bruselas-1

Los amantes de las plantas disfrutarán del Jardín Botánico, que reúne plantas de todo el mundo en jardines de tres estilos, inglés, francés e italiano, dispuestos en terrazas. Alejándonos hacia la periferia, nos dirigimos hacia el Barrio Europeo, sede de las instituciones de la Unión Europea y muestra de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX. Cerca de él se encuentra el Museo de Historia Militar, uno de los mejor surtidos del mundo, con armas y uniformes desde el siglo XVII hasta nuestros días.

Por último, hay que recordar otro de los símbolos de la ciudad: el Atomium. Esta escultura de metal de 100 metros de altura representa un átomo de hierro a escala gigantesca y fue construida con motivo de la Exposición Universal de 1958. Se encuentra al norte de la ciudad, junto al parque Mini Europa y el estadio Heysel.

Brujas

Posiblemente la ciudad más bonita de Bélgica y una de las más bellas de Europa. Fundada en el siglo XI, su casco histórico parece sacado de un cuento de hadas, con edificios de tejados puntiagudos que se alinean en torno a los canales. Los árboles flanquean el agua, en la que los cisnes conviven con los botes de los turistas.

Brujas es la ciudad más visitada de Bélgica, con 3 millones de turistas anuales. Está situada a sólo 90 kilómetros de Bruselas y muy bien comunicada por tren y autobús, por lo que se puede ir y volver en el día.

Aunque toda la zona antigua de Brujas merece ser recorrida y admirada, si hay que destacar algunos lugares, estos serían la Plaza Mayor, la Plaza del Burg, la iglesia de Nuestra Señora de Brujas.

Brujas

La Plaza Mayor es una gran plaza rectangular en la que se encuentran las estatuas de los héroes locales Jan Breydel y Pieter De Koninck, la torre del campanario –conocida como Belfort, de 83 metros de altura- y el Mercado Cubierto. No muy lejos está la Plaza del Burg, antigua fortaleza de la ciudad, rodeada de edificios históricos como el Stadhuis (Ayuntamiento) y la Basílica de la Santa Sangre, ambos de estilo gótico.

También es muy recomendable acercarse a la iglesia de Nuestra Señora de Brujas –Onze Lieve Vrouwekelk en flamenco-, un templo gótico del siglo XIII, construido en ladrillo y en el que destacan, aparte de su gran altura, sus dos torres escalera. Pero lo mejor que se puede hacer en Brujas es perderse por las calles del casco viejo, pasear junto a los canales, a pie o en un coche de caballos, y dejarse llevar por el encanto de una ciudad por la que parece que no ha pasado el tiempo.

Gante

No muy lejos de Brujas y a menos de una hora en tren de Bruselas, tenemos una de las ciudades más históricas de Flandes. Se trata de Gante, ciudad de nacimiento de Carlos V y conocida por su concentración de edificios medievales en torno al ayuntamiento.

Gante

Podemos empezar nuestro recorrido por Gante visitando el Castillo de Gravensteen. Fue construido en el siglo XII e inicialmente fue la residencia de los condes de Flandes, para luego pasar a ser fortaleza defensiva en el siglo XIV y posteriormente utilizarse como cárcel. Está perfectamente restaurado y todavía conserva a su alrededor el foso con agua, que, junto al museo de la tortura de sus sótanos, constituye su mayor atractivo.

No muy lejos está la Korenmarkt, plaza que ejerce de centro neurálgico de la vida callejera de la ciudad. Ante ella se alza la iglesia de San Nicolás, templo gótico del siglo XIII, cuya fachada se alza hacia el cielo sostenida por grandes contrafuertes flanqueados por torres.

De camino a la catedral de Sint-Baafs, pasamos por delante del Belfort, declarado Patrimonio de la Humanidad. Se trata de un campanario de 91 metros de altura, construido en el siglo XIV y que ofrece las mejores vistas de Gante desde su mirador. Cerca de allí, se encuentra el Stadhuis o ayuntamiento, un edificio mezcla de estilos y con un interior espectacular.

Y no se debe terminar la visita a Gante sin ver la catedral de Sint-Baafs. Los amantes de la arquitectura quedarán deslumbrados ante este templo que combina los estilos gótico, románico y barroco, reflejo de los tres siglos que duró su construcción. Y los que prefieran la pintura no pueden perderse la contemplación de la obra de Van Eyck La adoración del Cordero Místico, que se halla en el interior junto a pinturas de Rubens y Frans Pourbus el Viejo.

Gante también es una ciudad de canales y de bicicletas, algo que supone también un elemento para el disfrute, pero que deberá tener en cuenta el visitante poco habituado a este medio de transporte si no quiere sufrir un atropello. Avisados quedáis.

Comer y beber en Bélgica

Bélgica tiene dos productos estrella indiscutibles: la cerveza y el chocolate, pero no son ni mucho menos las únicas delicias que se pueden degustar aquí. Hay platos típicos como el ‘waterzooi’ (estofado de pescado o pollo), los mejillones guisados de diferentes formas o las omnipresentes patatas fritas –que se inventaron aquí-. Las crêpes y los quesos también son muy populares, y los gofres –también originarios de Bélgica- son un postre ideal para los comilones.

Belgica-comer

A la hora de pedir una cerveza, hay que tener claro que la variedad de cervezas belgas es muy superior a la de cualquier otro país, salvo quizá Alemania e Inglaterra. Rubias ligeras como la Jupiler, la Stella o la Maes; tostadas como la Te Deum y la Kwak; negras como la Chimay; de abadía como la Leffe y la Grimbergen; especiales de 12 grados o con aromas de frambuesa… Cada cerveza tiene un momento y un lugar, e incluso un vaso apropiado. ¿Te atreves a probarlas todas?

¿Qué decir del chocolate belga? Para muchos, incluida la que esto escribe, el mejor del mundo. Los bombones Godiva o Leonidas son sólo una muestra de la multitud de productos derivados del cacao que se pueden encontrar en Bélgica. Sólo en la rue au Beurre de Bruselas hay media docena de tiendas dedicadas al chocolate, el mejor colofón para nuestro recorrido por el llano país de los belgas.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.