De los juegos clásicos a las nuevas apps

Las partidas de tute o parchís al calor de la mesa camilla, o las interminables tardes de mus en el parque o en el bar forman parte de la vida cotidiana de muchísimos de nosotros. Algunos agoreros pensaban que el auge de la tecnología y las nuevas formas de entretenimiento asociadas acabarían con tan clásicas diversiones, pero nada más lejos de la realidad. Los juegos de siempre están viviendo una nueva vida en el mundo digital.

Los juegos de cartas fueron los primeros en dar el salto a la pantalla del ordenador a principios de los años 90. Clásicos como el PC Tute y el PC Mus, que permitían jugar contra la computadora eligiendo a personajes famosos como compañeros y rivales, fueron un referente, imitado posteriormente en el PC Dominó, todos ellos programados para el entonces popular sistema operativo MS-DOS.

Menos conocidas en España, pero también exitosas, fueron las versiones electrónicas de juegos de tablero, como el parchís, el Monopoly o el Scrabble, y de los juegos de casino, como la ruleta online, el black jack o el bacará. Algunos contaban con licencia oficial y el respaldo de grandes desarrolladoras de videojuegos; otros eran realmente amateurs, pero todos tenían en común la cantidad de horas de diversión que proporcionaban.

Todos estos juegos tenían, sin embargo, un defecto: sólo se podía jugar contra el ordenador, con lo que se perdía parte de su gracia, consistente precisamente en interactuar con otras personas.

La llegada de Internet supuso la popularización de los juegos en red, en los que ya podíamos buscarnos compañeros y rivales en otros puntos del globo. Juegos como la ruleta y el póker vivieron un boom con esta opción de jugar online y las mesas de juego virtuales atraen hoy en día a miles de jugadores, movidos por la comodidad y la posibilidad de ganar premios.

Finalmente –por el momento-, los juegos de mesa y tablero han vivido un nuevo impulso con el desarrollo de las aplicaciones móviles. Hay versiones para iOS y Android de los clásicos ya mencionados –mus, póker, parchís…- y adaptaciones de otros más novedosos, como el Catán o el Carcasonne. La opción de encender el móvil y conectarse para jugar una partida, sin necesidad de arriesgar mucho dinero, hace muy atractivos estos juegos, que están añadiendo además interesantes innovaciones, como jugar a través de la webcam o el multimesa, para sumar las virtudes tradicionales de los juegos con las que ofrecen las nuevas tecnologías.

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