‘Let the Bad Times Roll’, la resiliencia de Offspring

Decíamos hace unas semanas que vuelve el punk rock de los 90, aunque lo cierto es que nunca se ha ido. Bandas como Green Day, Bad Religion u Offspring se mantienen activas después de más de 30 años de carrera y, aunque su éxito en tiempos de urban y autotune no es el de antes, siguen girando y sacando discos, incólumes a la edad y a las nuevas modas.

Esa resiliencia ante unos cambios que no van precisamente a su favor parece formar parte de The Offspring. Nueve años después de su último disco de estudio, cuando muchos se habían olvidado de ellos o sólo se acordaban para pinchar Self Esteem, los de Orange County han vuelto a la carga, y lo han hecho con un disco de título revelador: ‘Let the Bad Times Roll’. Los malos tiempos de sequía han pasado y volvemos a tener un disco de Offspring sonando en nuestros altavoces.

Eso sí, que nadie se espere una reedición del Smash. El sonido acelerado y contundente de los 90 regresó fugazmente a las canciones de los californianos con el Rise and Fall, Rage and Grace de 2008, pero ‘Let the Bad Times Roll’ sigue la línea del anterior Days Go By, que a su vez venía ya del Conspiracy of One. Sigue habiendo guitarras, el bajo, con el cambio de Greg K. por Todd Morse, pierde algo de presencia, y la batería mantiene su línea tradicional. Pero la melodía sigue prevaleciendo sobre la contundencia en muchos de los temas: This Is Not Utopia, Army of One.

El estilo más moderno, más pop si queremos, de los últimos tiempos de la banda, con ciertas concesiones a ritmos tropicales, permanece en el primer single del álbum, Let the Bad Times Roll, así como en Coming for You. Y, quizá para recordar de dónde vienen, un par de temas punks de la vieja escuela Offspring: Breaking These Bones y The Opioid Diaries.

Mención especial merecen dos canciones bellísimas. Una preciosa versión al piano de la mítica balada ‘Gone Away’ que el cuarteto lanzó allá por 1996. Y la estremecedora Behind Your Walls, un medio tiempo que canta a la impotencia ante el dolor ajeno, uno de esos temas maduros que muy de cuando en cuando sacan Offspring, como para demostrar que no sólo saben hacer punk rock para adolescentes.

Y como es habitual en los californianos, algunos temas de sonido diferente: We Never Have Sex Anymore, Hassan Chop, el instrumental In the Hall of the Mountain King… Y una canción de cuna para cerrar el álbum: Lullaby, con una letra simple y una melodía acariciadora que pone punto final a ‘Let the Bad Times Roll’, nada que ver con los finales sorprendentes de los discos noventeros. Es un disco, en definitiva, que aunque mantiene la presencia de Offspring en la escena, queda lejos de la energía y vitalidad del Smash y el Ixnay on the Hombre que les hicieron grandes. Un disco que aguanta el tirón, ¿a la espera de tiempos mejores?

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.