El metal atrae a las masas

La décima edición del Resurrection Fest, celebrada este fin de semana, trajo a Viveiro a una selección de lo más potente del metal, el punk y el rock internacional. Bandas debutantes en el festival como Motörhead y ya veteranas como Berri Txarrak.

Precisamente los navarros fueron una de las estrellas el jueves, hasta el punto de que la organización cambió el cartel para dar a los rezagados la oportunidad de ver su concierto completo. Como es habitual en ellos, estuvieron a la altura de las expectativas; compactos, enérgicos, virtuosos, Berri Txarrak nunca defraudan. El Resurrection Fest 2015 había arrancado unas horas antes con Soulfly y Refused, a los que siguieron Comeback Kid y Black Label Society. La banda americana, comandada por Zakk Wylde, dio uno de los mejores conciertos del festival con su rock duro, ayudado por un espectacular solo de Wylde, que demostró por qué le llaman la Bestia.

BLS

A pesar de contar con más grupos de primera fila, el viernes tuvo una afluencia de público levemente superior a la del primer día. Anti-Nowhere League y Backyard Babies abrieron el fuego con su punk y su hard rock respectivamente. Más flojos estuvieron los hardcoretas old school D.R.I., aunque a esas horas ya había mucha gente pensando en Motörhead.

La banda de Lemmy llegaba con nuevo disco bajo el brazo, del que interpretó algún tema, pero lo que el público demandaba eran clásicos energéticos, que no llegaron hasta el final, con la mítica Ace of Spades y Overkill, que puso cierre al, hasta ese momento, concierto más masivo del Resurrection. Para entonces, ya llamaba la atención lo tranquilo del público: pocos pogos, mucha gente sentada en la hierba, en un ambiente menos radical que en otros festivales de metal.

motorhead

A continuación, la mezcla de power metal y death metal melódico de Children of Bodom, que convenció a un público entregado. Y otro concierto de alto nivel: el de In Flames, emotivos en su contundencia, interpretando clásicos como Alias, Deliver Us y Take This Life. El cierre del segundo día correspondió a los pioneros del punk británico The Exploited, posiblemente el concierto más enérgico del Resu, cantante aporreándose el cráneo con el micrófono incluido.

El sábado, el día más esperado por los fans, a juzgar por la multitud que abarrotaba el recinto de Viveiro desde primera hora, era el día de Korn. Pero antes salieron a la palestra los portugueses Moonspell, inmensos en su combinación de música gótica y metal extremo, que coincidieron en el horario con los mucho más divertidos Dog Eat Dog, y los canadienses Danko Jones, otro concierto de categoría. El punk rock corrió a cargo de Strung Out y Satanic Surfers, más inspirados los primeros a pesar de contar con menos público.

En cuanto a la estrella del día, Korn, que llegaba al Resurrection conmemorando el 20º aniversario de su primer disco, cumplió con las expectativas de la multitud asistente. Muchos temas de su álbum debut, con la gaita de Shoots and Ladders incluida, y Freak on a Leash para rematar la faena. El Resurrection Fest, el más masivo de la historia del festival, con casi 55.000 asistentes, cerró con Fear Factory, más metaleros que industriales como suele ser habitual en sus directos.

korn

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