Un viaje a Liverpool, la casa de los Beatles y el fútbol

Si hablamos de hacer un viaje a Inglaterra, el primer lugar que nos viene a la cabeza es Londres. Ciertamente, la capital británica es un lugar espectacular, como ya os mostramos hace unas semanas, pero no es ni mucho menos el único que merece la pena. Al noroeste del país, se encuentra una ciudad que rápidamente despertará el interés de los aficionados a la música y al fútbol. Estamos hablando de Liverpool, la cuna de los Beatles y el hogar de uno de los equipos más míticos del mundo: el Liverpool Football Club.

Qué ver

Si Liverpool es la ciudad de los Beatles -algo que nos recuerda hasta el propio nombre del aeropuerto, John Lennon Airport-, qué mejor lugar para empezar nuestro paseo que The Beatles Story, un museo dedicado a los cuatro músicos, con objetos que repasan su trayectoria y van más allá de las canciones, como la recreación de la cabina del avión en el que volaron por primera vez a Estados Unidos.

Pero, mucho antes de que John, Paul, George y Ringo nacieran, Liverpool ya era una ciudad importante, más importante que hoy en día, puesto que era el principal puerto de Inglaterra, en la época en que el Imperio Británico dominaba el mundo. Buena parte de los barcos ingleses que recorrían los siete mares salían de los muelles de Liverpool, hoy reformados y convertidos en el Albert Dock. Aquí se encuentra el Museo Marítimo y, en recuerdo a los esclavos que desembarcaban aquí encadenados por los traficantes, el Museo Internacional de la Esclavitud.

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La zona del Albert Dock es el centro de la vida cultural de la capital del Merseyside. Junto a los muelles se encuentra también la Tate Liverpool, sucursal en la ciudad de la afamada galería de arte moderno de Londres.

Aunque la religión no tiene mucha importancia a día de hoy en Inglaterra, Liverpool posee dos espectaculares catedrales. La primera es la Catedral de Liverpool, consagrada a la Iglesia Anglicana. De estilo neogótico, fue construida en el siglo XX, aunque su aspecto oscuro, unida al cementerio de la parte posterior, sugiera que es mucho más antigua. La Catedral Metropolitana, o Catedral de Cristo Rey, es la catedral católica más grande de Inglaterra y posee un llamativo diseño cónico, obra del arquitecto modernista Frederick Gibberd. Otro edificio religioso que merece la pena visitar es la iglesia de San Lucas, abandonada cuando su techo fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y que hoy alberga exposiciones y sesiones de DJs.

En la zona este se halla la casa en la que vivió Florence Nightinghale, la pionera de la enfermería moderna, hoy reconvertida en albergue para mochileros. Por último, aunque no sean monumentos propiamente dichos, Liverpool está plagado de efigies de dos animales tan curiosos como representativos: los Liver Birds -el símbolo de la ciudad, presente en una estatua sobre la cúpula del ayuntamiento o en el escudo del Liverpool FC, por poner dos ejemplos-, y los ‘lambananas’ -mucho más recientes y que representan una especie de corderos cuya cola se asemeja a un plátano-.

Qué hacer

Si Liverpool es la ciudad de los Beatles, también lo es del fútbol. Los dos clubes más representativos son el Liverpool FC -con camiseta roja- y el Everton FC -con camiseta azul-. El fútbol se vive con tanta pasión aquí que es habitual ver banderas colgadas de las ventanas y familias enteras ataviadas con los colores de sus equipos aunque no sea día de partido. Incluso los conductores de autobús llevan gorras de su equipo favorito. La mayoría de los habitantes son del Liverpool, aunque también hay muchos fans del Everton.

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Si te gusta el fútbol, no dejes pasar la oportunidad de acercarte a Anfield Road un día en que el Liverpool FC juegue como local. Es uno de los estadios más míticos del mundo, conocido por el “This is Anfield” que preside la entrada y el ambiente de la grada, comandado por los hinchas de The Kop. Las entradas son caras, pero escuchar el “You’ll never walk alone” en vivo no tiene precio. Una opción más asequible es realizar el Anfield Stadium Tour, una visita guiada por el estadio.

Aunque menos conocida que la de Londres, Liverpool también tiene una animada vida cultural; de hecho, en 2008 fue capital europea de la cultura. El meollo de la actividad cultural se concentra en la zona de Lime Street, cerca de la estación de tren del mismo nombre. Salas de conciertos, teatros, bibliotecas y galerías de arte se agrupan en esta zona.

La zona de compras se circunscribe al centro, aunque también hay un gran centro comercial, el Liverpool ONE, abierto todos los días.

Qué comer

El plato estrella de Liverpool -más allá de los platos del día de los pubs, compuestos normalmente por carne, puré de patatas, y guisantes- es el clásico fish and chips: un filete de bacalao rebozado y acompañado por patatas fritas.

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La oferta culinaria de la ciudad no va mucho más allá, si exceptuamos algún restaurante indio, pero es que los ingleses no le dan mucha importancia a la comida. Algo que se compensa con el contundente desayuno inglés, a base de huevos fritos, salchichas, beicon y alubias guisadas, completado con una taza de té. Con un desayuno como ese y un sandwich a mediodía, podéis pasar sin problemas hasta la noche. O hasta la tarde-noche, porque aquí se cena en cuanto anochece. No obstante, las pizzerías, hamburgueserías y kebabs están abiertos hasta tarde, especialmente los fines de semana.

Por dónde salir

Los Beatles son tan importantes en la historia reciente de Liverpool que su memoria recorre la principal zona de fiesta, conocida como Cavern Quarter, en honor al local en el que los cuatro de Liverpool dieron sus primeros conciertos. El Cavern Club original es hoy un aparcamiento, pero hasta cuatro locales se disputan el honor de ser sus sucesores. El más recomendable es el que luce una estatua de John Lennon a la entrada, de nombre Cavern Pub Liverpool. La cerveza es barata, dentro de lo que cabe, y hay música en directo, algo habitual aquí, a diferencia de España.

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No muy lejos, en la zona universitaria, hay varios garitos dedicados a la música de los 70, 80 y 90. Cada pub está especializado en una década, así que podemos pasar del punk al brit-pop, o detenernos en el northern soul sólo con cruzar la calle.

Mención especial merece la Krazy House, situada en Fleet Street. Un edificio de cuatro plantas en las que suena heavy, metal, brit-pop y electrónica, dependiendo de la planta. Un macrodiscotecón dedicado al rock y a la música alternativa, ¡y encima no es caro!

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Un comentario

  1. Pingback: 50 bandas que deberías escuchar: 12) Beatles | CÍRCULO 8

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